viernes, 1 de enero de 2010

Deseos... como una puta y zorra verdad...

Te deseo desde entonces ¿Y qué?
Te necesito dentro, por última vez que sea, derramando tu placer golpe a golpe dentro de mí, aun con esas trabas tactiles de protección.
Necesito mirarte esos bellísimos ojos, esa boca de niño malvado, pero tierno en su fondo más primitivo, esas ansias de morderme los pechos, con suaves y varoniles gemidos, desahogarte las necesidades humanas y animales que se te acumulan por ser un hombre de carne y hueso, y tener un poquito de corazón.
Ansío tocarte otra vez, hacerte un masaje de nuevo, acostarme sobre ti, respirar en tu cuello, lamer tus orejas, desnudarte, que me desnudes, poder cogerte y que me cogas tú tambien... respirar con estertores, por no poder soportar el roce, el calor, el placer, gritar por dentro cuando nade en el pozo del olvido, contraerme y sonar como un cello, besarte tus zonas secretas, que me beses tú las mías, mirarnos con cara de deseo y de lujuria, al ritmo de tus empellones, que se te entrecierren los ojos, que se te coloquen blancos, la piel se te erize, te pongas tenso como una cuerda... porque definitivamente necesito poder hacértelo de tal forma que no precise una tercera vez para convencerme de que por ser mujer y ser poseída esté malo, y sea peligroso...
Sencillamente, si me vas a decir que igual te lo pida, no te retractes... que de verdad necesito de ti.