Me miré al espejo esa noche, cuando sonó la alarma y dejé de imaginarme las respuestas. Prendí el televisor, y calculé hacia dónde estabas yendo, si de verdad sonaba en tus oídos las primeras palabras que te dije. "Yo también en algun momento querré con tu persona, pero hoy ya no existe más". Lo dudo. no me gustas, no te gusto. No nos entendemos más. No nos mandemos cartas, ni mensajes de texto, ni email, ni llamaditas insidiosas. Porque resultó ser que un día, cuando me hablaron de ti, me sentí saturada de haberte conocido, de haber compartido contigo tantos días de convivencia, sin ser nada más que amigos, peleándome con la sospecha de ser parte de tus sueños, y yo siquiera tenía sueños con el resto del mundo, tras la puerta de entrada. No me moviste el territorio nunca, ni nuca lo harás. No lloré por ti, y si lloré fue por las posibles consecuencias de haberte dejado entrar en mi irresponsablemente. No quise hacer más daños. Y fue peor!!!!! pero quizá adviertas lo mucho que me gustaria haberte visto sin sentimientos frozosamente abandonados, sin tener que negarte mi compañía. Sin ser tan autorreferente....
sin fierezas de bolsillo.-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Sí, tanto así. Me encanta la autoreferencia cuando es anecdotaria ;)
Saludos!
Publicar un comentario